Sunday 09 July 06
Atentado biológico en la UNED
(Laurita al habla!)
Entre el bien y el mal hay una pequeña linea que en momentos de desfase es facil saltar con tal de divertirse al máximo…
Todo empezó la noche del miércoles 5 de Julio de 2006, cuando en una calle perdida por Madrid, en un piso humilde pero bien arreglado e higiénico, una señora igual de humilde y madre de familia, se disponia a preparar el almuerzo de sus allegados que salen cada mañana temprano a comenzar el día y ser parte de la actividad de la ciudad.. lo que no sabía es que esa mañana siguiente, ese esfuerzo iba a ser transformado en un acto propio de unas mentes enfermas..
(Raúl al habla!)
El macabro plan comenzo a maquinarse nada mas llegar al puesto de trabajo del componente femenino del escuadron. Nada de esto fue planeado, surgio de forma expontanea al encontrarnos, una vez abierta la mochila, un nada agradable “tufo” que impregnaba el interior de esta y en pocos segundos el despacho entero. Este olor peculiar (por llamarlo de una forma agradable) ironicamente desperto nuestro lado mas oscuro, y empezamos a conspirar sobre posibles actos con el que darle un uso a aquel extraño a la vez que desagradable aroma. Yo, con toda mi mala leche, le comente a Laura de ponerlo, cuando nos fueramos, dentro de la papelera del despacho, abierto y asi gastarle una “bromita” a su compañera de despacho que va por la tarde y que tanta lata le da a la pobrecita
. Pero claro, esto era demasiado canteo y sospecharía facilmente de ella, asi que seguimos confabulando …
(Laurita al habla!)
Las mejores fechorías en muchas ocasiones se realizan de forma tan natural que nadie se daría cuenta de lo que está ocurriendo. Así pues este curioso par, riendo como si de un chiste se tratara, actuaba y estaba tan tranquilo como si toda la viera hubieran realizado actos vandálicos de este calibre.
Las ideas a continuación fueron de lo más espeluznantes… desde dejar el objeto aromático-mortífero en una taquilla de la biblioteca contígua al edificio de humanidades, hasta meterlo en una de las papeleras adheridas a los ascensores que tanto utilizan los trabajadores de la universidad…
Laura, en un acto de responsabilidad, pidió a su compañero sentimental Raúl, que maquinara algo en su camino de vuelta a la biblioteca para comenzar su jornada laboral más animada de lo normal por la espectativa de recibir la llamada para conocer la localización final de la “bomba”…
(Raúl al habla!)
Siguiendo las órdenes de mi compañera sentimental Laura partí del despacho con el objeto en cuestión, rumbo a la biblioteca (ya no vamos a ocultar más su identidad.. era un sandwich de choped con sucedáneo de cangrejo).
Me detuve justo antes de empezar a descender por las escaleras que conducen hasta la salida del edificio donde trabaja para ir al servicio. Una vez dentro, mi maquiavelica mente volvio a darme una idea, en ese mismo momento supe que esta era la buena, la definitiva. Se me habia ocurrido dejarlo en la papelera dentro del baño de hombres y os preguntareis.. ¿por qué esta idea era mejor que la de los ascensores o cualquier otra?, pues bueno era mejor porque el baño es un recinto mas pequeño, cerrado y porque en ese baño justamente da el sol, con el correspondiente aumento de temperatura (que ya son muy elevadas de por si) lo que haria que el olor a cangrejo saliera aun mas al “sudar” por el calor.
Sin pensarmelo dos veces, coloque estrategicamente el bocadillo dentro de la papelera de forma que quedara lo mas en la superficie posible y lo tape parcialmente con un trozo de papel para que no se viera lo que habia en su interior… el olor ya era mas que apreciable cuando salí del baño. Cuando llegue a la biblioteca le mandé a Laura un mensaje explicando mi enrevesado acto, lo cual provoco la llamada al poco tiempo con el fin de comentar los detalles. Pero ahí no quedó la cosa…
Horas despues, cuando ella terminó su descanso de 20 minutos (con el acto bandalico purulando por nuestras mentes y comentandolo), y volviamos de este hacia su despacho fuimos al baño cada uno (estan en frente uno de otro). Al adentrarme en aquel pequeño recinto y abrir la primera de las 2 puertas que lo confinan empece a notar aquel olor familiar a la par que desagradable. Una vez dentro pude comprobar la efectividad de mi idea ya que la peste que salia de la papelera era apreciable por todo el baño, pero lo dicho, eso parecia no ser suficiente y me dispuse a rizar el rizo. Cogi el bocadillo de la basura (puedo afirmar que hasta la platina por fuera estaba ya sudada >.<) y ni corto ni perezoso la abri (esto fue algo muy desagradable creedme
) con la intencion de que el edor pudiera salir en mayores cantidades y con mas facilidad. Pero mi maldad aun no estaba saciada... El calor habia hecho que los trozos del pan de molde se quedaran pegados unos contra otros .. y me dispuse a separarlos.. siendo el resultado el siguiente...
(Laurita al habla!)
Bueno, si habeis llegado hasta aquí, habeis podido comprender el cachondeito que teníamos luego Raúl y yo cuando la gente salia del baño oliendo pestes xD Es que era tremendo el olor, te llegaba hasta lo mas hondo de la nariz como si fuera una plaga de la que no te pudieras deshacer.
Afortunadamente el olor se esfumó de mi mochila donde estuvo guardado hasta el momento de su apertura. Lo que no se esfumó fueron mis ganas de vomitar cuando Raúl recreaba la situación xDDD Creedme si os digo que me daban unas arcadas terribles
xD
Si ya lo dice el dicho, “No hay que jugar con las cosas de comer”.

